" La creación en estas canciones de un registro histórico ilustra perfectamente el uso de música con contenido social representado por uno de los muchos nombres por los que se le conoce: música testimonial.
Consideremos ejemplos forjados durante los años más brutales de la guerra en El Salvador por el grupo probablemente mejor conocido fuera del país, Yolocamba I Ta (Lenca: la rebelión de la siembra). Su tercer álbum, Canto a la patria revolucionaria, fue grabado en exilio en Vancouver, Canadá, en 1981. Solo con los títulos de dos canciones podemos apreciar la naturaleza del resto de los textos: “Homenaje a María Elena Salinas” y “A Silvia (Los mejores ya partieron).” Como en estos ejemplos, la sombría pero también determinada interpretación de “Homenaje a Monseñor Romero” asocia la posición incorruptible de Romero a favor de los desfavorecidos con una proclama a favor de acciones contra la violenta dictadura:
verso 3
Hoy tus palabras sencillas
denuncian la realidad;
marcan con sangre al tirano,
llaman al pueblo a luchar.
Nóstese cómo el llamado a la acción, aunque antecedido por una mención de sangre derramada, no precisa si la respuesta debería ser violenta. La palabra “lucha”, tan común en la canción comprometida, está abierta a amplias interpretaciones.
Las letras también tratan temas importantes, comunes en mucha de la música comprometida producida tras la violencia, discutidos más adelante: reconocimiento del sacrificio; y la extensión de la presencia del mártir en la vasta estructura social (o incluso natural):
verso 4
…Tu sangre será la vida
el renacer del amor.
estribillo
Monseñor vives hoy
en el corazón
del pueblo que tanto te amó. (Yolocamba I Ta 1981)
Una cantidad significativa de canciones comprometidas producidas durante el período de más intensa violencia en Nicaragua, El Salvador y Guatemala, por razones obvias, asociaban los sacrificios pasados directamente a las exigencias del conflicto armado en curso. Sin embargo en esta discusión estoy interesado principalmente en música que proyecta al escucha hacia un mundo situado ya en la etapa post-violencia: sea éste un escucha imaginado en el futuro, si fue escrito durante momentos de guerra (como en el segundo fragmento de texto sobre Monseñor Romero) o en un mundo de postbélico que ya llegó, en caso de que haya sido compuesto en tiempos de paz. Cualquiera que haya sido el contexto en el que fueron creadas, hay una gran coherencia en la naturaleza reflexiva de la contemplación hacia el pasado en todas las canciones que pretenden la conmemoración y el reconocimiento. Estos mensajes musicalizados atraen la memoria de personas y eventos presentes y los proyectan hacia un futuro aún no visible pero anhelado. Cualquiera que sea el contexto en el que se crea la canción, el músico debe intentar crear un puente entre la experiencia de una realidad violenta y una experiencia situada en la post-violencia, al tiempo que ofrecer la confirmación y la esperanza de poder lograr el ansiado futuro ansiado que llegará no sólo el silenciamiento de las balas sino con una justicia social que será la base de una paz verdadera y duradera."
Scruggs, T. (2006). Música y el legado de la violencia a finales del siglo XX en Centro América. Revista Transcultural de Música #10 (2006)
http://www.sibetrans.com/trans/trans10/scruggs.htm

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